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lunes, 11 de agosto de 2014

Sin lugar para los debiles. Capitalismo y crisis urbana.

Reproducimos la nota escrita en la Ideas de Izquierda N°9

El negocio inmobiliario y las políticas de exclusión en las ciudades argentinas

Andrés Arnone, Verónica Zaldívar y Esteban Mercatante
Mayo 2014.
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El capitalismo deja tantas viviendas vacias en el mercado, como gente sin techo.
Las ciudades mutan, se reproducen, se expanden. Este proceso de cambio no se da de forma ordenada ni pacífica, ya que sobre él operan también intereses de clase. La ciudad es en sí misma un espacio en disputa.

Bajo el imperio de la valorización del suelo

  En la Argentina de las últimas décadas se potenció la estratificación social. Como no podía ser de otra forma, las principales ciudades del país nos muestran descarnadamente, en la transformación de su espacio, esta polarización. La ciudad se transformó en sucesivas oleadas de frenética “recuperación” de barrios. Cada una de ellas limitó un poco más el espacio que pueden tener en el corazón de la ciudad los estratos medios y bajos, cuyas alternativas se reducen a un padecer una densificación habitacional en el centro y acomodarse en las edificaciones que surgen de la expansión “informal” en las periferias semiurbanas de la ciudad.
  La lógica del capital en el negocio inmobiliario tiende a la polaridad entre la oferta de viviendas de alto valor a la que acceden los ricos y las que se producen para el resto de los estratos de menores ingresos. En este segundo caso la inversión resulta proporcionalmente limitada, y la oferta crece menos que la demanda. Es comprensible ya que para el capital se trata de maximizar la rentabilidad. La “inversión en ladrillos” es un refugio de primer orden para los inversores, y esto contribuye a aumentar el valor de las propiedades, que el boom de la construcción –que lleva al aumento de los precios de los terrenos al crear una escasez de los mismos– no hace más que reforzar. El acceso a la vivienda se vuelve cada vez más difícil para los trabajadores y sectores medios, mientras paradójicamente crece el número de emprendimientos de lujo y viviendas deshabitadas, sujetas a la especulación del negocio inmobiliario.
Datos hasta el 2011, el grafico de este año no lo encontre.
  Durante las últimas décadas, esta lógica no solo no se vio limitada en lo más mínimo por las políticas públicas, sino todo lo contrario; en los principales entramados urbanos del país, la apuesta ha sido a favorecer el negocio inmobiliario. La ciudad de Buenos Aires resulta un caso paradigmático. A comienzos de los noventa, la gestión de Carlos Grosso concentró sus esfuerzos en el desarrollo de Puerto Madero. Se malvendieron áreas del parque Tres de Febrero correspondientes a La Rural para impulsar negocios inmobiliarios. A finales de la década, los gobiernos de De La Rúa e Ibarra impulsaron modificaciones al Código de Planeamiento de la ciudad para liberar espacio para edificaciones, que ya estaban avanzando en contravención con la legislación vigente. Durante la gestión de Macri crecieron las obras de infraestructura que apuntan a valorizar ciertas zonas, mientras se congeló el gasto público en vivienda.
  Según datos censales, entre 2001 y 2010 en CABA se registró un proceso de intensificación del uso del suelo que reemplazó casas por edificios, que ocupan el 90 % de la superficie residencial construida.  

Pero esta densificación en metros cuadrados no va de la mano con una densificación en términos de población. Desde el censo de 2001 la población de la Ciudad se incrementó solo en un 4,1 %, esto es, hay 114.013 personas más. En las zonas donde más se construyó no hubo aumento poblacional significativo, al contrario de las zonas de escasa construcción. Esto quiere decir que el patrón de distribución territorial de la población es inverso al patrón de valorización del suelo: las zonas de mayor precio del suelo y construcción no son las que más población atraen. Según los datos censales, las comunas 1 (Retiro, San Nicolás, Puerto Madero, San Telmo, Monserrat y Constitución) y 8 (Villa Soldati, Villa Riachuelo y Villa Lugano) son las que más crecimiento de la población registraron, al tiempo que ocupan los últimos puestos en la distribución de la edificación1, que se concentró en un 50 % en solo 5 comunas: 14 (Palermo), 12 (Coghlan, Villa Urquiza, Saavedra y Villa Pueyrredón), 13 (Nuñez, Belgrano, Colegiales), 6 (Caballito) y 11 (Villa Devoto, Villa Santa Rita, Villa del Parque y Villa General Mitre).
  La CABA expulsa a los trabajadores más precarizados hacia zonas periféricas, hacia villas o zonas sin urbanizar dentro y fuera de la ciudad, mientras que el sector público construye en cantidad inferior al crecimiento de los sectores desplazados por la inversión privada, muy cuidadoso de no afectar en lo más mínimo la ganancia de empresarios de la construcción y compradores especulativos, entre los cuales se encuentran numerosos funcionarios de la Ciudad. Estos inversores privados tienen en su poder más de 340.000 viviendas desocupadas en la CABA y 2.500.000 en Argentina.

  Al mismo tiempo, la ciudad registra cientos de desalojos. El resultado de las “renovaciones urbanas” (como puede verse en barrios porteños como Palermo, San Telmo y en cada vez más áreas del sur) es el cambio de la población existente, a través del alza de precios en alquileres y servicios producida por las intervenciones; los más pobres deben mudarse a las zonas de la periferia más baratas, con la consiguiente dificultad para trasladarse a trabajar, tener acceso a servicios de salud y educativos para sus familias, etc. Esta tendencia, característica de la urbanización capitalista, se define como gentrificación. Consiste básicamente en el proceso a través del cual un barrio habitado por población de bajos ingresos es modificado y ocupado por población de clase media y alta, quienes a su vez –ya sea por cuenta propia o por inversión privada (agentes inmobiliarios)– renuevan las viviendas. De esta manera, son dos las condiciones para hablar de un proceso de gentrificación clásica: desplazamiento de población y reinversión económica en las viviendas del barrio2.
   Lo mismo podemos observar en Rosario. La gestión “socialista” elaboró el Plan Estratégico Rosario (PER) apostando a la construcción de una “marca ciudad”.Bajo estos parámetros, efectivamente la ciudad se posicionó como un importantísimo polo de atracción de las inversiones provenientes del excedente de los agronegocios de las zonas linderas, que principalmente se orientaron a la construcción de inmuebles dando lugar al llamado boom de los últimos largos años. Esta euforia constructora, lejos de contribuir a aliviar las graves carencias en materia habitacional, viene potenciando paradójicamente un modelo de concentración del suelo y la vivienda y de privatización de la ciudad, instalando a Rosario como una verdadera cuidad-negocio3.
   Según cifras oficiales de la ciudad, desde 2003 se construyeron 4 millones de m2, la mayoría en el área más cotizada, en el centro de la ciudad. Mientras tanto, el déficit habitacional es de 50 mil hogares, afectando a 160 mil personas (sobre una población de 1 millón), cuando hay 80 mil viviendas vacías (20 % del total). Recientemente se vio en Córdoba otra expresión de estos contrastes. En la última década la provincia vio crecer los “barrios ciudades” o “ciudades dormitorio”, que resultaron en la erradicación de las villas que ocupaban terrenos valiosos para la especulación inmobiliaria. Estas villas crecieron al mismo tiempo que Nueva Córdoba florecía como barrio emblemático del boom sojero. Según Pablo Semán, los barrios ciudades eran la promesa de relocalización “justa” y con servicios suficientes para las nuevas unidades habitacionales. Resultó en unidades inmobiliariamente miserables y segregadas por un celoso cerco policial que retiene en esas ciudades a miles de ciudadanos que, por portación de edad, cara, zapatillas inconsistentes con el prejuicio del observador, etc. son objeto de retenes policiales sistemáticos. Los retenes demoran, aíslan y ofenden. Este orden, que se aceitaba con los recursos que el narcotráfico le derivaba a la policía, ha perdido transitoriamente su lubricante. Las denuncias sobre el narcoescándalo traen penuria a los guardianes del orden, mientras la inflación atiza el ánimo humillado de los excluidos de siempre en un contexto en que cierto estancamiento da lugar a más motivos de queja4.
   El famoso “boom inmobiliario” en Argentina fue liderado por edificios de lujo y vivienda para los sectores de mayores recursos (un 75 % de lo construido es de alta categoría). Además, la fuerte presión del mercado inmobiliario repercute directamente sobre los precios de la tierra y propiedades de los sectores medios y bajos de la clase trabajadora, que hoy tienen ya pocas posibilidades de acceder a una vivienda en la “ciudad formal” (la que forma parte de la trama urbana legal, urbanizada). 
Los salarios promedio se encuentran hoy, en relación a los alquileres, un 21 % por debajo en comparación con el promedio de la década del noventa. Con respecto al precio de las viviendas, cayó un 39 % la relación salario/m2 en los últimos 10 años. Es decir, que cada vez se necesitan más salarios para acceder a una vivienda, y en la gran mayoría de los casos no alcanzan los ahorros de toda la vida para lograrlo. Desde el punto de vista empresarial, un gran negocio. Hasta se conocen casos de inversores que compran en las villas una gran cantidad de casillas para alquilarlas, obteniendo un retorno aun mayor que en la ciudad formal.
  Las grandes constructoras y desarrolladoras inmobiliarias como IRSA de Elsztain, Nicolás Caputo, Consultatio de Eduardo Constantini, ODS de Angelo Calcaterra, el Grupo Roggio o Dacal se benefician de múltiples formas: además de ganar una concesión tras otra para la obra pública en todo el país gracias a contratos armados a su medida, son beneficiados con terrenos fiscales cedidos a precios irrisorios y exención de impuestos para sus emprendimientos privados. Por poner solo un ejemplo, basta ver que varios emprendimientos de “Nicky” Caputo –asesor ad honorem del gobierno de Macri– reciben electricidad directamente de los mayoristas (sin pasar por las distribuidoras). Hace poco Julio De Vido describía sus negocios, y se autoinculpaba al mismo tiempo: esta persona a la que según Macri nosotros le echamos la culpa de todo, a través del Grupo Sadesa participa como socio de Edesur, participa en Hidroeléctrica Piedra del Águila, en Compañía Operadora en Brasil en el gas, como subsidiaria y con Gas Andina en Chile, que son subsidiarias de TGN donde también es socio5.
 Por lo tanto, no es casual que las luces de sus megatorres sigan encandilando aunque la ciudad permanezca a oscuras en los prolongados cortes de energía.

Déficit habitacional: una crisis sin techo

  Aun en la década de mayor crecimiento económico de la Argentina en mucho tiempo, parece que en lo que a vivienda se refiere, la cola de esperar para pasar del infierno al purgatorio está bastante atascada. Entre 2001 y 2010 el resultado de la ecuación entre nuevas viviendas construidas y las que efectivamente eran necesarias para cubrir la demanda existente dio por resultado que se sumaron en promedio 60 mil hogares al año al problema de la falta de vivienda. Entre censos, el “exceso” de hogares6 respecto del número de viviendas pasó de 360 mil a 855 mil. Lo que significa que algo más de 1,5 millones de hogares comparten la vivienda que debería servir para un hogar promedio: viven en condiciones de hacinamiento. Al mismo tiempo el número de inquilinos, quienes alquilan y no son propietarios, creció de 11,6 % al 16,1 %. El hacinamiento y la reducción del número de propietarios, dos de los indicadores más elocuentes de la calidad de vida, ilustran que lejos estamos de “salir del infierno”, como gustaba decir Néstor Kirchner.
 
  Uno de los aspectos centrales en el marco de la crisis más general de lo urbano es este acuciante problema de la vivienda, que implica la degradación de la calidad de vida de millones. Hay en el país más de 6 millones de hogares con problemas de vivienda, por la precariedad de su construcción y deterioro, por el hacinamiento, por el mal estado del terreno donde están instaladas, por la falta de acceso a servicios elementales, o por la imposibilidad de acceder a un techo propio. Se trata nada más y nada menos que de la mitad de los hogares argentinos7. El 12,4 % de viviendas del país carece de agua corriente, el 26,8 % de gas natural, el 34,6 % de cloacas, el 32,3 % de desagües pluviales y el 19,2 % de pavimento8.
  ¿Cuáles son las medidas tomadas desde el gobierno nacional para resolver la crisis habitacional? Uno de sus caballitos de batalla, como parte del discurso de la “década ganada”, es el programa Procrear. Es un plan a paso de tortuga, ya que para un déficit de vivienda de más de 3 millones de hogares –y problemas de vivienda que alcanzan a más de 6 millones–, presentó inicialmente un plan de 400.000 créditos9.
  Además, estos créditos están destinados principalmente a sectores medios de la población, ya que debido a los ingresos necesarios para solicitarlos y la exigencia de tener recibos de sueldo en blanco, no podrán pedirlos los que más sufren la crisis de vivienda, que son los trabajadores más precarizados. Según el Indec, sobre un total de 16 millones de ocupados que hay actualmente en el país, el 75 % (12 millones de personas) gana menos de $ 6.500 por mes y la mitad cobra menos de $ 4.040, el 25 % menos de $ 2.500, y el 33 % en negro. Como “daño colateral” que no previó el gobierno, la salida de estos créditos trajo como consecuencia que los especuladores inmobiliarios subieran velozmente los precios de terrenos y viviendas, y por lo tanto muchos de los “felices ganadores” se encuentran en la situación de no poder encontrar qué comprar con la suma recibida (que además impone plazos de construcción difíciles de cumplir). El gobierno pretende hacer gala de un “gran crecimiento” en la inversión en vivienda, pero esta apenas representa el 1 % del presupuesto nacional. En el caso de la CABA, el gobierno de Macri es bien caracterizado como uno de “políticas públicas y rentas privadas”10. La política de vivienda se encuentra cruzada por un “paradigma de la valorización”: “la medida del desarrollo urbano son la expansión física de la ciudad y los procesos de valorización del suelo”11. Políticas de crédito orientadas a sectores de ingresos medios, compatibles con el negocio privado. Mientras tanto, la población de las villas se incrementó en un 52 % respecto de 2001, llegando a alrededor de 163.587 habitantes sólo en la Ciudad de Buenos Aires. La ley 148 de la CABA, que ordena la urbanización de las villas, duerme en algún rincón desde hace 16 años, mientras las condiciones de vivienda no paran de degradarse más y más12.

Des(infra)estructurados

  Los sectores obreros y populares de menores ingresos son empujados a las edificaciones más precarias. Son, a la vez, quienes cuentan con menor resguardo ante los crímenes sociales que vienen golpeando la vida de miles (o cientos de miles) en los principales entramados urbanos del país. Estos crímenes sociales, intencionalmente tratados por los gobiernos y grandes medios como “catástrofes” sin responsables, se encuentran cortados por la misma tijera: el desenfreno de la edificación para los estratos más ricos, y las obras que cruzan las ciudades para brindarles “servicios” a estos sectores (especialmente redes de transporte), terminó de desestructurar los precarios equilibrios en ciudades “inundables”, como La Plata o Buenos Aires. A esto se suma la negligencia criminal en lo que respecta a inversiones en infraestructura básica.



Al mismo tiempo que los desaguisados de la urbanización creada por los negocios inmobiliarios imponen un aumento en las necesidades de obras, volviéndolas más complejas, ni siquiera se ejecuta aquello que ya está programado. Esta combinación fatal fue observable en la inundación de La Plata en 2013, con más de 50 muertos reconocidos oficialmente13. Lo que se hizo resulta tan dañino como lo que se dejó de hacer. Las obras para la construcción de la autopista Buenos Aires-La Plata taparon los arroyos, por lo que el agua no se desagota de las calles y provoca inundaciones en la ciudad. Al mismo tiempo, el “Estudio de la cuenca del arroyo el Gato”, realizado por la Universidad Nacional de La Plata en enero de 2010 incluía la realización de derivadores y readecuaciones de las redes de desagües en el casco urbano. Estas obras contaban con presupuesto desde aquel año, pero no se pusieron en marcha. Por si esto fuera poco, la entrega de tierras a sectores de bajos ingresos en tierras que bordean el arroyo, expuso a los sectores más pobres a las peores consecuencias.
  El Ing. Pablo Romanazzi, integrante del departamento de Ingeniería hidráulica de la UNLP denunciaba: lotearon los terrenos más inmediatos al curso del arroyo y esos terrenos hay que dejarlos libres porque es evidente que son zonas inundables (…) No podíamos parar la tormenta, pero sí podíamos no exponer a la gente a esto14.
 Tomemos otro ejemplo, el de Buenos Aires. Luego de los 8 muertos que dejaron las inundaciones del año pasado tan solo en Capital Federal, se puso sobre la mesa la falta de inversiones en materia de control de inundaciones. Esto se evidencia en que en el Programa de Gestión de Riesgo Hídrico se invirtieron apenas $ 2,8 millones y para las obras del arroyo Maldonado $ 19 millones, sin mencionar que, analizando la calidad de las mismas, tampoco evitan que si el nivel del río sube afecte el escurrimiento de las lluvias, al no estar previstas esclusas y funcionar todo el sistema mediante vasos comunicantes. El resultado de las obras, en el contexto de una construcción de torres cuyo ritmo no cesa, es que las inundaciones en la ciudad rotan de barrio. La solución parece ser siempre una nueva obra, en un cuento de nunca acabar. Como sostiene Eduardo Reese: …siempre se pensó que todo se arreglaba con un par de obras, pero las obras necesarias son cada vez más grandes, caras y difíciles. (…) si, junto con las obras, no se controla el proceso de urbanización, la situación tenderá a agravarse, aun cuando se metan más caños, más aliviadores, más diques15.
  En el último mes vimos cómo en Neuquén una lluvia de 200 milímetros terminó inundando el 80 % del área urbana. Se hizo evidente la falta de obras públicas de drenaje, defensa, espacios verdes y otras obras. En 2012 y 2013 se destinaron $ 7 millones para remodelar el edificio de la Legislatura, mientras que en el mismo período apenas se desembolsaron $ 2,6 millones para mantenimiento de desagües en Neuquén capital. Las obras hídricas presupuestadas para ese mismo periodo son de $ 25 millones sobre un presupuesto provincial total de $ 20 mil millones, sumados los dos años.

Superficie ocupada por barrios privados 380 km2, habitan 300 mil personas
Superficie ocupada por villas y asentamientos 64 km2, habitan  2 millones de personas

El derecho a la ciudad

   No hay plan que, a un ritmo de 40 mil casas por año, pueda resolver los enormes problemas de vivienda del país. Mucho menos podría hacerlo sin crear a la vez nuevos problemas de infraestructura si no es parte de un plan urbano de conjunto. Un plan urbano integral solo traerá soluciones si es conquistado por la movilización y está bajo control obrero y popular.
  El punto de partida de cualquier plan para garantizar vivienda para todos debe pasar por una reforma urbana que expropie las tierras usurpadas por los desarrolladores privados, las propiedades en manos de la Iglesia y las que controlan los grandes grupos inmobiliarios. Son cientos de miles de hectáreas que podrían destinarse a la construcción de viviendas populares y que hoy son usufructuadas por los sectores sociales más ricos, por instituciones parasitarias como la Iglesia o manipulados para operar sobre los precios de la tierra. Además, es necesario expropiar las viviendas desocupadas que estén en manos de poseedores de grandes fortunas. Hay que luchar por prohibir los desalojos. Para los inquilinos debe establecerse, como salida transitoria, que los alquileres no excedan el 20 % del salario mínimo. Para todos aquellos que necesiten acceder a la vivienda única mediante crédito hay que establecer un fondo público para préstamos cuya cuota no exceda el 20 % del salario mínimo y sin más requisitos que el de establecer el déficit habitacional familiar. La resolución del problema de la vivienda está estrechamente vinculado a terminar con todas las privatizaciones de los servicios públicos como gas, electricidad y transporte, para poner todas las empresas bajo control obrero y popular, para que la infraestructura básica llegue a la mayorías trabajadoras.



  Es necesario desarrollar un plan de construcción de viviendas –y junto a ellas nuevas escuelas, hospitales, y tendido de infraestructura básica y transporte– controlado por los trabajadores, cuyos recursos deben salir de la imposición de impuestos progresivos a las grandes fortunas y a los terratenientes, además de la expropiación de las grandes explotaciones rurales y el no pago de la deuda externa. Estos recursos no solo permitirían responder a las acuciantes necesidades de vivienda, sino también crear fuentes de trabajo con un salario acorde a la canasta familiar. Las villas y asentamientos deben ser urbanizados de acuerdo a un plan de conjunto trazado junto con sus habitantes, y debe imponerse la entrega en propiedad de las viviendas para quienes las habitan, terminando con el descarado lucro con las necesidades de los sectores más pobres. Si estas edificaciones se encuentran en terrenos no aptos, debe emplazarse en unos adecuados, evitando así las “tragedias” ante cada fenómeno climático.
  Conquistar verdaderamente el “derecho a la ciudad”, como abogaba Henri Lefebvre, el “derecho a una renovada  vida urbana”, solo será posible si la clase trabajadora domina los destinos de la sociedad transformándola de base. Como Engels planteaba en Contribución al problema de la vivienda: “La penuria de la vivienda no es en modo alguno producto del azar; es una institución necesaria que no podrá desaparecer, con sus repercusiones sobre la salud, etc., más que cuando todo el orden social que la ha hecho nacer sea transformado de raíz”16.
1. Se excluyó a Puerto Madero del recuento de m2.
2. Luis Alberto Salinas, “Gentrificación en la ciudad latinoamericana. El caso de Buenos Aires y Ciudad de México”, GeoGraphos 44, Vol 4, México DF, febrero de 2013.
3. “Notas a propósito del desalojo de Kasa Pirata”, en blog Club de investigaciones urbanas, julio de 2013.
4. Pablo Semán, “Córdoba y los abismos de la desigualdad”, http://pabloseman.wordpress.com, 2013.
5. Discurso del 3 de enero de 2014 frente a la crisis energética.
6. Hogar: persona o grupo de personas que viven bajo el mismo techo y comparten los gastos de alimentación, de acuerdo al glosario del Censo 2010 (INDEC).
7. Gustavo A. Llambias, “Déficit habitacional y acceso a la vivienda en Argentina”, www.reporteinmobiliario.com.ar.
8. Observatorio de la deuda social – UCA.
9. www.procrear.anses.gob.ar/programa.
10. Natalia Cosacov y Eduardo Faierman, “Políticas públicas, rentas privadas. Política habitacional y mercado inmobiliario en la Ciudad de Buenos Aires”, Laboratorio de políticas públicas, junio 2012.
11. Ídem.
12. Ley N° 148. Sanción: 30/12/1998. Promulgación: Decreto N° 123/999 del 20/01/1999. Publicación: BOCBA N° 621 del 29/01/1999.
13. De la cual se comprobó, más de un año después, el ocultamiento oficial del verdadero número de muertos, como ya se venía denunciando.
14. Entrevista exclusiva cedida a TVPTS, 10/04/2013.
15. “No hay políticas para regular el suelo”, Página/12, 05/04/2013.
16. Tomado de la versión digital de Marxists Internet Archive (MIA).

martes, 6 de mayo de 2014

El Barrio Papa Francisco, otro sintoma del capitalismo que legitima Bergoglio


Es surgimiento de la nueva toma de Lugano, entendiendo la tactica de ponerle "Papa Francisco" como una medida defensiva para buscar en Bergolgio un apoyo por lo menos discursivo, no deja de ser paradojico al ser este y la iglesia en gral , uno de los mas fervientes defensores de la propiedad privada capitalista, origen de la desigualdad social y urbana. Dejaremos la "guerra santa" por estos temas para mas tarde....Veamos en esta ocacion algo de la historia de la crisis urbana, y la actuales tomas de tierra, desalojos violentos, multiplicación de villas y asentamientos, viajes cada vez mas, extensos aumento de alquileres, saturacion del transpodre y demas servicios publicos.

Desde hace varias décadas que la crisis urbana es parte estructural de la Argentina, y reflejo del carácter de un capitalismo semicolonial, con una economia  dependiente limitada por las crisis ciclicas generadas por las restricciones externas como la actual. Luego de decadas donde la grandes masas obreras vivian mayoritariamente en inquilinatos y convetilllos y con una minima inversion en vivienda estatal, el gran salto en  urbanización y acceso a la vivienda se vivió a partir de la coyuntura favorable en la cual gobernó el primer peronismo, con altos precios para las exportaciones de materias primas, sumado a una politica de sustitución de importaciones y la estatización del comercio exterior.


 Estos ingresos extras dieron margen para realizar una distribución del ingreso, grandes obras públicas, complejos de vivienda,  el congelamiento de los alquileres y el otorgamiento créditos baratos a través del Banco Hipotecario Nacional. Todo esto junto con  el sistema de urbanización extensiva  a través de loteos populares en cuotas, junto a la estatización de los servicios públicos, permitieron acceso de los sectores obreros a la propiedad, aumentando el nivel de propiedad del 37% en 1947 al 58% para  1960.

El restricción externa empezo a limitar el margen para peron y los posteriores gobiernos de radicales y militares ,dinamica urbana se mantuvo estable,  hasta mediados de los ´70 a causa del agotamiento del Estado de Bienestar en todo el mundo, la crisis del petróleo. Como  medida para sacar a la estancamientoa  al capitalismo y recuperar la tasa de ganancia se  recurrio a la implementación del modelo neoliberal empezando a recortar las conquistas obreras a sangre y fuego.   Fue la epoca de los grandes conjuntos habitacionales que intentaron errradicar las villas, y el fin de la urbanización expansiva de los loteos populares del conurbano.


Con la vuelta de la democracia los planes del FONAVI siguieron  marginales en comparación a los mecanismos del mercado, aumentando año tras año la cantidad de viviendas desocupadas y la cantidad de sin techo (ver El “derecho” a ser expulsado de la ciudad).  En dicho contexto vuelve el crecimiento de las tomas de tierra, y la ocupamiento intensivo de los las villas centrales.

Con la crisis del 2001, luego del fin de la convertibilidad , la megadevaluación, y los buenos precios de los comodities,  incentivo la penetración del capital extranjero y,  se mantuvo un crecimiento promedio del PBI anual cercano al 8%, aumentar la tasa de ganancia de los empresarios a costa de bajos salarios y aumento del ritmo de trabajo tal como reinvindico la propia presidenta, “se la llevan en pala”. El “efecto derrame” nac & pop permitió  una mejora en algunos sectores de trabajdores. Esto significo una reducción del déficit de las familias mas afectadas que se alojaban en viviendas no aptas, pasando del 21.6 % en 2001 a  17.6% en 2010 , sin embargo ese 4% de familias que pasaron a vivir en vivienda aptas se contrapesa con el aumento del nivel del hacinamiento, pasando del  22% del 2001 al 37% en 2010.

El crecimiento a tasas chinas impulso surgimiento de los barrios cerrados, tranformandose en el gran negocio y refugio para los nuevos ricos del modelo. 

Estos barrios ocupan el 10% del suelo urbanizado del AMBA con menos del 3% de la población; por el contrario, los habitantes los asentamientos informales, que representan el 15% de la población  ocupan sólo el 2% del suelo urbano. 

Esto significa que la región Metropolitana de Buenos Aires  la totalidad de la superficie que ocupan la urbanizaciones privadas es de 380km2, representando casi el doble de superficie que la capital federal, pero con una población de 300 mil, diez veces menor a esta, mientras que las villas y asentamientos resultantes de la mercantilización urbana, concentran 2 millones de habitantes en una superficie de 64km2

Fuente: http://www.centrodesarrollohumano.org/pmb/opac_css/doc_num.php?explnum_id=55

El paliativo del Plan Federal de Viviendas, construyó un promedio de 40 mil viviendas nuevas por año, casi lo mismo que con Menem, y el sector privado unas 165.000, cuando el crecimiento vegetativo requiere unas 233 mil anuales. Por eso , a pesar de las mas de 900 mil soluciones habitacionales (obra nueva + ampliaciones) financiadas por Plan Federal de vivienda,  existen mas de 3 millones de familias con deficit habitacional, sin mencionar la falta de infraestructura urbana ya que el 12,4% de viviendas carece de agua corriente de ,el 26,8% de gas natural , el 34,6% de cloacas, el 32,3% de desagües pluviales, el 19,2% de pavimento. 

El ultimo intento para descomprimir la crisis fue el PRO.CRE.AR, que sortea créditos para vivienda teniendo ya un terreno, construirá supuestamente 100 mil por año ¿Pero los sectores que mas sufren el deficit habitacional, y laboral, pueden accedar a ellas? 

Según los ingresos para solicitarlos y el recibo de sueldo en blanco, no podran acceder los que mas sufren la crisis de vivienda, los trabajadores mas precarizados: Sobre un total de 16 millones de ocupados que hay actualmente en el país, el 75% (12.000.000 de personas) gana menos de $ 6.500 por mes y la mitad cobra menos de $ 4040, el 25% menos de $2500, y el 33% en negro. Todos estos datos antes de la, devaluación, los tarifazos y los intentos del gobierno de mantener los aumentos salariales por debajo de la inflación.

 Esta política de estado antiobrera se refleja también en el presupuesto nacional, donde gastaron más de $103 mil millones (solo en el 2013) para dar subsidios a los empresarios que lucran con los bienes y servicios que deberían ser derechos humanos y $56 mil millones para pagar la deuda externa (contraída para dar subsidios a esos mismos empresarios) y solo destina $13.000 millones en Servicios sanitarios, Vivienda y Urbanismo, que no alcanza ni para contener el crecimiento de la degradación urbana.
 
Barrio del Plan Federal de Viviendas, con fallas constructivas y de diseño urbano

El núcleo de la crisis de la vivienda, este esta ligado al de la pobreza, y para los marxistas la raíz de esta, se encuentra en las relaciones laborales capitalistas y la propiedad privada que la hace posible. Se trata, pues, no solo de pasar de una política de vivienda que garantice el derecho a la vivienda al de­recho a la ciudad, sino tambien una planificación económica que decante en una planificación urbana basada en la participa­ción democrática de las grandes mayorías, para construir una ciudad que responda ya no a la ganancias de unos pocos capitalistas sino a la calidad de vida de la única clase que produce todos los bienes y servicios de la sociedad.


Fuentes:
-EPH, Censos 2001-2010 en  Indec.com.ar
- Magnitud y crecimiento de las villas y asentamientos en el Área Metropolitana de Buenos Aires en los últimos 25 años- Maria C. Cravino, Juan P. Del Rio, Juan I.Duarte.  
- Vivienda, deficit habitacional y politicas sectoriales- Lorena Putero

lunes, 16 de septiembre de 2013

Constructores de la Revolución , 1ra ola



   Critica a la critica al movimiento moderno

¿Quienes fueron los impulsores de la primera experiencia en arquitectura moderna? ¿Que balances existen? 

    Aquí exponemos un opinion común entre algunos analistas. Se dice livianamente que "el modernismo fracasó" dejando de lado al materailsmo historico como metodo para buscar la razones politicas/economicas de su “fracaso”.  En La vivienda popular en el Movimiento Moderno,  texto de Auke van der Woude, se hace un recorrido por la experiencia  del modernismo en Europa y en la URSS la cual describe como fallidas al no extenderse en el tiempo, pero sin analizar el porque.  Pueden criticarse los resultados morfológicos, discutir el lenguaje arquitectónico, etc. pero si se pretende analizar porque el urbanismo y la arquitectura moderna (la llamamos racionalista?) no pudieron expandirse , debemos adentrarnos en las características del sistema económico bajo el cual se construyeron

Lecorbusier , Colonia Weissenhof
Mies Van de Rohe,Colonia Weissenhof

      Primero reproducimos un fragmento de Van der Woude sobre limitada experiencia de los Nuevos Constructores en el primer país obrero, donde se realizaron planes quinquenales estratégicos de industrialización y desarrollo urbano a gran escala con más de 1000 nuevas ciudades. Para las conclusiones sobre como seria el libre desarrollo del urbanismo y la arquitectura, en una sociedad socialista avanzada y liberada hace generaciones de la explotación del hombre por el hombre, nos basamos en Literatura y revolución de Trotsky. Como bonus track cierra Frank Loyd Wright reflexionando sobre el capitalismo y el socialismo.


…[En las potencias capitalista en crisis y durante el ascenso de la derecha reaccionaria]... Después de 1930 resulta evidente que los Nuevos Constructores no habían tomado demasiado en serio la resistencia siempre presente de la opinión pública. A causa de sus relaciones defectuosas con ésta, se convirtieron en un blanco fácil después de 1933, a veces solamente por no ser lo suficientemente arios. Muchos emigraron. “Allí es donde finalmente irá ese bolchevique judío, en donde se siente como en casa”, escribiría el periódico Oberthessische Zeitung sobre Werner Hebebrand ya en 1930, cuando siguió a Ernst May para ir a trabajar en la Unión Soviética.

   A parte de las injurias, los arquitectos que se mudaron a Rusia por motivos de trabajo estuvieron de acuerdo con tal pronunciamiento. La Unión Soviética aparecía ante los Nuevos Constructores como un formidable terreno en el que trabajar. En 1920 el país tenía que comenzar su Revolución Industrial, con unos 70 años de retraso con respecto a la Europa Occidental. Los problemas coincidían con los que Occidente tuvo en el siglo XIX: una masa ingente de campesinos y agricultores tuvieron que emigrar a las ciudades, necesitando por tanto ser provistos de vivienda. Para las cerca de 350 ciudades industriales nuevas que debían de ser sacadas de la nada mediante el primer plan de 5 años (1928), era necesario un programa de construcción de viviendas creado, controlado y coordinado por la Gosplan, (oficina central de planificación)…

    Las dimensiones completas del programa incluían millones de viviendas nuevas, miles de fábricas, oficinas, edificios al aire libre, escuelas, hospitales, estaciones, edificios para el ocio, reuniones y congresos. La imagen de esta gigantesca operación es un rompecabezas del que sólo poseemos algunas piezas que debemos agradecer sobre todo a los informes de arquitectos extranjeros que fueron puestos al servicio del gobierno ruso alrededor de 1930 como especialistas en la planificación y puesta en marcha de los programas de construcción, así como de los ingenieros americanos, atraídos para consolidar la industria pesada…


    En 1930 Ernst May entró con veinte colaboradores más al servicio del gobierno ruso. La primera misión  encomendada a la brigada de May hacía referencia a la fundación de Magnitogorsk, una nueva ciudad para 200.000 habitantes. En torno a los recién construidos Altos Hornos se instalaron en poco tiempo 100.000 personas; eso sí, en chabolas, tiendas y barracas. En tres meses la brigada de May tuvo los planos listos aprobándose seis meses después. No se sabe a penas de la contribución de los arquitectos modernos rusos a esta campaña de construcción de viviendas, pero sí que existe una cierta idea de las discusiones sobre arquitectura que tuvieron lugar en Moscú en los años veinte. La primera organización de arquitectos modernos, ASNOVA (Asociación de Nuevos Arquitectos, 1923) se centró en los aspectos visuales de la arquitectura moderna, sus posibles efectos psicológicos y sus aplicaciones. La OSA (Asociación de
Arquitectos Modernos, 1925) se interesó por el contrario por aspectos más materiales como la investigación de la prefabricación y estandarización y las consecuencias de la técnica en el diseño. La OSA (más tarde SASS, Sección de Arquitectos para la Arquitectura Socialista, llamados a sí mismos Constructivistas) y la ASNOVA, es decir, formalistas y racionalistas, fueron los representantes de la Nueva Construcción en Moscú y quizás,  en toda la Unión Soviética. En 1929 se une a éstas la WOPRA (Asociación Pan-rusa de Arquitectos del Proletariado) que reclamaba el monopolio de la ideología ortodoxa del proletariado combatiendo por tanto las otras dos ideologías. Las contradicciones aparecían sin embargo más claramente en los debates que en los diseños mismos. No obstante, muchos de los diseños eran demasiado fantásticos como para poder llevarse a cabo, o demasiado sólidos como para poder llamarse arte plástico (los impulsos creativos de artistas como Tatlin, Rodchenko, El Lissitzky y Malevich eran contundentes). 

Torre Tatlin
  La OSA era comprensiblemente la más apta para llevar a cabo las exigencias del programa de construcción relacionado con el plan quinquenal. Moisei Ginsburg, figura central de la OSA y director del periódico Sovremmenaja Architektura (Arquitectura Moderna, 1926-1930) y otros cuatro miembros de la OSA: M. Barsch, A. Pasternak, G. SoemSjik y W. Vladimirov trabajaban en el Gosplan en el departamento Stroikom (Abreviatura de "Comité para la construcción”). Stroikom elaboró modelos y proyectos para la vivienda mínima racional, como los tipos de la A a la F de 1928, que iban desde la vivienda con más de una habitación, “al apartamento de 27m2, (9m2 por persona) que resulta tan económico como el del 54m2. Semejante “célula habitable” de 9 e incluso 6 m2 por persona implicaba la realización de cierto número de actividades fuera de la misma (servicios comunes).  Los edificios de vivienda más grandes incluyeron por ello en sus diseños servicios como cocinas comunes, salones-comedores, lavanderías, espacios para el ocio o guarderías. La justificación de esta colectivización en la vivienda no fue en primera instancia por la necesidad de construir de forma barata y eficiente, sino por la ideología política que otorgaba mayor valor a lo colectivo que al individuo y estimulaba el crecimiento social de éste dentro de los cauces de la colectividad: la forma de vivienda colectiva como “condensador social” (Ginsburg).


 Un ejemplo radical de esta idea fue la comuna de Barsch y Vladimirov (1929, figura 19), un edificio con fachadas de 200 metros de largo y 10 plantas en el que se analizaba detalladamente a la familia tradicional: en el ala principal vivían 1.000 adultos y en el resto, 680 niños. Ambos grupos estaban dotados de servicios colectivos  propios.
  La parte privada del habitar recayó en el tipo “unidades E” de Stroikom. Se ideó un esquema para los habitantes que normalizaba sus jornadas diarias prefijadas hasta el minuto. Se trataba de planes demasiado extremos para llevarse a la práctica. En la misma época los estudios de Stroikom fueron probados con escalas más modestas por encargo del Ministerio de Finanzas en el edificio de viviendas de Novinski Boulevard (Ginsberg y Milinis, 1928-29; figura 20, compárese con figura 21).

   Un bloque de 82 m. de largo con 6 plantas: conectadas por dos galerías. De los demás proyectos de construcción de viviendas llevados a cabo de idéntica forma y con el mismo tamaño no se poseen tantos detalles. Por el discurso de May se infiere que sí que siguió llevándose adelante la vivienda con servicios comunitarios o comuna ya que el 25% de las viviendas nuevas fueron construidas con esa intención.
 
   La Unión Soviética significó en el año 1931 la tierra prometida para muchos arquitectos modernosde la Europa central y occidental. Allí parecía haber trabajo a raudales mientras que aquí había paro. Allí reinaba el idealismo y acá el derrotismo. El país era el lugar ideal para la Nueva Construcción con su confianza en la planificación, su ideal de igualdad social con su ruptura con la cultura burguesa que permitía construir atendiendo a unos datos sociales, biológicos y económicos actuales, libres de la tradición.
Centro Soyus en Moscu de Le Corsuier (años mas tarde girará a derecha)

  Los intereses particulares tales como la propiedad privada no existían y la administración central actuaba simultáneamente como demandante, contratista, proveedora de material de construcción, legisladora, representante de los habitantes, financiadora y podía actuar por tanto como un poderoso motor. Pero  la realidad las posibilidades decepcionaron. [Nota del blog: limitada por el cerco capitalista y la derrota las revoluciones a manos del fascismo en Europa de la mano de la politica de los PC burocratizados]  La estética de la construcción moderna en hormigón, vidrio y acero no pudo realizarse ya que estos materiales tuvieron prioridad en la industria y escaseaban en la construcción, incluso en la forma de clavos y tornillos; lo que verdaderamente sobraba era la madera. Otros obstáculos fueron la creciente burocracia y las vías de transporte, largas y defectuosas.


Proyecto para el Palacio de los soviets tambien de LC.

   La experiencia en los oficios de la construcción era escasa. La mayoría del trabajo tenía que ser realizado por campesinos sin escolarizar. Estos obstáculos y la gran producción dieron prioridad absoluta a la sencillez del diseño y la estandarización, pero la monotonía y la mala calidad fueron el resultado en muchas ocasiones. May utilizó solamente 15 tiplogias para 250.000 viviendas en las cuencas del Donetz.

   El destino de la Nueva Construcción se decidió cuando en 1932 no solamente por estas desfavorables circunstancias, sino también cuando los círculos gobernantes, con Stalin a la cabeza, se les pusieron en contra. El partido hizo fusionarse a todas las asociaciones de arquitectos con la SSA, la nueva y poderosa Unión de Arquitectos Soviéticos, en la cual los anti-modernistas llevaban la voz cantante. Con ellos el nuevo partido determinó el nuevo aspecto de la arquitectura rusa: el “Realismo Socialista” que descendía directamente del academicismo del siglo XIX. La crítica a los extranjeros aumentó, y con ella el éxodo. 

 
Proyecto ganador para el Palacio de los soviets. Horible torta de cumpleaños neoclasica


   Al movimiento se le denominaba ahora: producto de importación occidental insensible y tecnocrático. Werner Hebebrand, que partiría de Alemania en 1930 por su condición de “bolchevique” fue calificado en 1932 en Moscú de funcionalista capitalista. En 1938 todos los arquitectos extranjeros habían abandonado el país. Entre ellos se encontraban los más conocidos: Ernst May, Bruno Taut, Hans Schmidt, André Lurçart, Fred Forbat, Grette Schuette-Lihotzky, Mart Stam, Johan Niegeman, el ingeniero J. B Van Loghem y Hannes Meyer -este último, ex-director de la Bauhaus, aún habiendo desempeñado un puesto importante con gran convicción e iniciativa y habiendo seguido obedientemente al partido en el desenmascaramiento del funcionalismo como truco capitalista, fue considerado persona non grata….”


   Al finalizar el analisis de Van der Woude , cabe preguntarnos como se habría desarrollo los Nuevos Constructores, si la conservadora burocracia gobernante de la URSS hubiera sido derrocada por la movilización de los trabajadores y lograban reestablecer la democracia soviética sobre la cual se fundo el primer Estado obrero, así como si los trabajadores de otros países hubieran expropiado las grandes industrias de occidente en beneficio público. Recordemos los multimillonarios recursos que la clase capitalista y la casta burocratica destinaron a la a carrera armamentista y en tener un estilo de vida acomodado.

   Para tener un acercamiento de cómo seria la situación una vez vencida la resistencia de los capitalistas a nivel mundial, luego de muchos años de de revolución, contrarrevolución, flujos y reflujo, veamos en Arte revolucionario y arte socialista, la visión de Trotsky, dirigente de la Oposición de Izquierda hasta su muerte a manos de un sicario de Stalin.


 “…Si en Rusia había menos materiales culturales a destruir que en otros países, y las destrucciones han sido mayores y la reconstrucción progresa con mayores dificultades, no resulta sorprendente que hayamos descuidado la arquitectura, la más monumental de las artes. 
  Hoy día empezamos poco a poco a empedrar las calles, a rehacer las canalizaciones, a terminar las casas que quedaron sin terminar, y, sin embargo, sólo estamos en el principio. Hemos construido en madera los pabellones de la Exposición Agrícola de Moscú de 1923. Pero todavía tenemos que esperar antes de construirlos en gran escala.

…No hay duda de que en el futuro, y sobre todo en un futuro lejano, tareas monumentales como la planificación nueva de las ciudades-jardín, de las casas-modelo, de las vías férreas, de los puertos, interesarán además de a los arquitectos y a los ingenieros, a amplias masas populares. En lugar del hacinamiento, a la manera de los hormigueros, de barrios y calles, piedra a piedra y de generación en generación, el arquitecto, con el compás en la mano, construirá ciudades-aldeas inspirándose solamente en el mapa. Estos planos serán sometidos a discusión, se formarán grupos populares a favor y en contra, partidos técnico-arquitectónicos con su agitación, sus pasiones, sus asambleas v sus votos.
   La arquitectura palpitará de nuevo en el hálito de los sentimientos y de los humores de las masas, en un plano más elevado, y la humanidad, educada más “plásticamente”, se acostumbrará a considerar el mundo como una arcilla dúctil, apropiada para ser modelada en formas cada vez más bellas. El muro que separa el arte de la industria será derruido. En lugar de ser ornamental, el gran estilo del futuro será plástico. En este punto los futuristas tienen razón. No hay que hablar por ello de la liquidación del arte, de su eliminación por la técnica….

   Dueño de su economía, el hombre alterará profundamente la estancada vida cotidiana. La necesidad fastidiosa de alimentar y educar a los niños será eliminada para la familia, debido a la iniciativa social, la mujer saldrá por fin de su semiesclavitud …El modo de vida comunista no crecerá ciegamente, como los arrecifes de coral en el mar. Será edificado de forma consciente. Será controlado por el pensamiento crítico. Será dirigido y corregido. El hombre, que sabrá desplazar los ríos y las montañas, que aprenderá a construir los palacios del pueblo sobre las alturas del Mont Blanc o en el fondo del Atlántico, dará a su existencia la riqueza, el color, la tensión dramática el dinamismo más alto. Apenas comience a formarse en la superficie de la existencia humana una costra, estallará bajo la presión de nuevos inventos y realizaciones.
 No, la vida del futuro no será monótona…



Como bonus track dejamos unas palabras de Frank Lloyd Wright que a principios de 1930 decia en una entrevista a La Verdad, y a pesar de que sus clientes eran empresarios y trabajo nunca le falto para hacer torres de corporaciones, que no confiaba en el sistema capitalista:

 "El sistema capitalista es como un juego de apuestas. Es difícil de curar a los adictos al juegos, y todos en este país parecen preferir la oportunidad de ganarse una gran fortuna antes que el trabajo lento de crear una riqueza personal”, y por la positiva describia las virtudes del proyecto soviético: " Veo a la URSS como un esfuerzo heroico tratar de establecer los valores humanos más auténticos en un estado social que cualquiera existente antes. Su heroísmo y devoción me conmueven profundamente con una gran esperanza "

Casa de la Cascada

 

Se agradece los tip del colega de FADU, Juan Ignacio.

martes, 30 de julio de 2013

El "derecho" a ser expulsado de las ciudades

“…Estos Juegos Olímpicos nos permitirá que la Argentina se muestre al mundo de una manera superpositiva…Que estamos invirtiendo para lograr la equidad social que la ciudad necesita. En el jurado había 110 tipos, como los cardenales que eligieron al Papa Francisco… Buenos Aires es estable y segura, una ciudad global. Combinación perfecta para ser sede de los Juegos Olímpicos 2018.”
Mauricio Macri

Proyecto de Villa olimpica en Buenos Aires


¿Revaloriazación urbana o gentryficación?

El sentido común ve a  este tipo de grandes eventos como una increíble oportunidad para impulsar el turismo y los gobiernos  gastan fortunas en mejorar la infraestructura, especialmente el transporte, en la construcción de nuevos hoteles, estadios y renovación del espacio público. El impacto inicial puede parecer beneficioso. Pero cuando pasa la euforia estas ciudades debe atender una multitud de problemas, desde estadios vacíos hasta la deuda contraída. En el caso de Buenos Aires con los juegos olímpicos juveniles, la deuda social en materia de infraestructura educativa, salud, vivienda, control de inundaciones es evidente. Esto es a raiz de la no ejecución de las partidas presupuestarias destinadas, profundizando el rol del mercado como organizador de la ciudad, revalorizando zonas degradadas de la ciudad y buscando crear un “efecto derrame”. Para esto el Estado destina grandes sumas del presupuesto en infraestructura con ese fin. Una de las preguntas que podemos hacernos es ¿Qué es lo que se “derrama” cuando llegan las inversiones privadas? ¿Quien se beneficia y quien se perjudica con esto?

Villa 31

Gentryficación y crisis de vivienda

 Como ya dijimos anteriormente, los intentos de renovación urbana como estos buscan "revalorizar el sur" ¿Es esto asi?  La cuestion es detectar los efectos de esta aparente renovacion.

El efecto resultante no es mejorar el nivel de vida de la gente ya existente en la zona, sino que es reemplazar a los usuarios originales del barrio por otros de mayor poder adquisitivo. El termino gentrificacion describe los efectos socioeconomicos de las invervenciones urbanas capitalistas, pero que obviamente es poco difundido en la universidades donde lo unico que importa es la creacion de mercancias arquitectonicas.Los barrios medianamente empobrecidos y las mas extremos, como las villas , son un síntoma natural, de la escalada sobre los precios de la tierra y la propiedad. Cuando se habla de "revalorizar" el barrio, a cual valor se refiere?

 ¿A la puesta en valor de uso de las construcciones  y su rehabilitación fisica, o el Valor de cambio,  su precio de mercado?
Represión en el hospital Borda para la construccion del Centro Civico
 

El resultado de las “renovaciónes urbananas”(ej: Palermo Hollywood,  San Telmo o las proyectadas con el Centro Civico) el el cambio de la población existente, a traves del alza de precios en alquileres y servicios producida por las intervenciones, y los mas pobres deben mudarse a las zonas de la periferia mas baratas.
 
El boom inmobiliario de la construcción fue liderado por edificios de lujo y vivienda para los sectores de mayores recursos (un 75% de la construido es de alta categoría) sin que se satisfaga a los sectores medios o de bajos recursos. En consecuencia, el mercado no satisface la demanda de amplios  sectores de la sociedad. Además, la fuerte presión del mercado inmobiliario repercute directamente sobre los valores de las tierras y propiedades de los sectores más de  medios y bajos de la clase trabajadora, que hoy tienen ya pocas posibilidades de acceder a una vivienda en la Ciudad formal. Hasta se conocen casos de inversores que hasta compran en las villas una gran cantidad de casillas para alquilarlas, obteniendo un retorno aun mayor que en la ciudad formal. La capital federal expulsa de la ciudad hacia zonas perifericas y entre los trabajadores mas precarizados hacia villas o zonas dentro y zonas sin urbanizar fuera de capital, mientras que el sector publico construye por en cantidad inferior del crecimiento de los sectores desplazados por la inversión privada, ya que si el Estado ofreciera vivienda al costo en la cantidad, calidad y ubicación necesaria y regulando su distribución según las necesidades de cada familia, atentaría contra la ganancia de empresarios de la construcción y los compradores especulativos, entre los cuales se encuentran numerosos funcionarios.  Estos inversores privados tienen en su poder más de 340.000 viviendas desocupadas, a la vez que hay 200.000 familias en villas e inquilinatos, que fueron acumulándose a lo largo de las décadas  por el aumento de precio del m2.

Los sectores privados dicen que el problema de la crisis de viviendas se soluciona con más créditos e inversión privada en la construcción, para que al aumentar la oferta, baje el precio. Lo único cierto es que los precios aumentan  a la par de cantidad de M2 construidas y de la viviendas desocupadas, adquiridas por inversores a modo de especulación.




 
http://www.indec.gov.ar/nuevaweb/cuadros/74/habitat4.xls

Este  problema estructural no se limita solo a la “gestión Macri” sino que esta dentro del modelo del gobierno nacional. La existencia de mas del 50% de trabajadores que no llegan a cubrir la canasta familar, que están en negro o terciarizados, incluso dentro del mismo Estado, impide a una porción importante de población trabajadora acceder a una vivienda, generando a su vez para muchas familias crecientes dificultades de sostener el alquiler de una vivienda digna o la posibilidad de mantener en condiciones de habitabilidad mínima su propia casa o sostener el pago de alquileres que superan los $3000 para una vivienda para una familia tipo. Hasta el nuevo plan PROCREAR deja afuera a cerca del 40% de los trabajadores ya que para acceder se tiene que tener recibo de sueldo, siendo justamente los trabajadores en negro los que sufren mayormente el déficit habitacional.



Rangos de ingresos estructuralmente casi identico al del menemismo.
 http://www.indec.gov.ar/nuevaweb/cuadros/4/eph_ing_total_cuadro4.xls


 Mientras que en relación a la canasta familiar los salarios promedio se encuentran hoy un 35% por debajo del promedio de los década del 90, en relación a los alquileres la caída ha sido de 21% en comparación con el promedio de esa década. Con respecto al precio de las viviendas,  el efecto del “boom de la construcción Nacional y Popular” ha sido la caída en un 39% del la relación salario/m2 desde los últimos 10 años. 

  Según los datos dados por la  Subsecretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda,  el déficit habitacional se ha reducido en nada más que un 8%. A este ritmo, la solución para las familias con necesidades imperiosas de vivienda social llegará en 90 años. Este “gran crecimiento” en la inversión en vivienda representa solo el 1% del presupuesto nacional, mientras se gasta 10% en pago de la deuda externa y un 16% destinado a subsidios a las grandes empresas, en su mayoría extranjeras. 

Los gastos combinados para un puñado de los explotadores más concentrados suponen $103 mil millones en subsidios directos e indirectos a empresas del sector transporte, energía, constructoras, etc., en su mayor parte grandes empresas y $30 mil millones en pago de intereses de la deuda externa, contraída para pagar esos subsidios; mientras que para los planes de asistencia social a los sectores de trabajadores mas precarizados, en negro y desocupados no llega a $20 mil millones. 




Obra publica para quienes.
La contradicción entre presupuesto para infraestructura de JJOO y presupuesto para salud,educación y la sub ejecución del presupuesto para vivienda social de CABA. 

Para estos juegos olimpicos juveniles el gobierno de la ciudad destinara $750 millones ,  U$S 112.457.000 ($562.285.000),son aportados por el IVC, además, de que el gobierno porteño desembolsará otros U$S 69.000.000 ($207.000.000).Semejantes gastos siguen en sintonía con la financiación  de rubros que a primera vista no son imprescindibles, a costa de los servicios sociales mas necesarios para el pueblo trabajador. En espacios verdes se viene aumentando el presupuesto y el año pasado se gastó más de $372 millones en 2012 y el proyecto de metrobús en la avenida 9 de Julio, se presupuestaron para este año y el que viene unos $166 millones  cuando se podría tener un sistema de transporte de vías exclusivas y servicios de mantenimiento urbano sin terciarizar contratos ni la sobrefacturación que nos tiene acostumbrados la patria contratista de los Roggio, Techint, etc.
Los sectores trabajadores de la ciudad son los que mas notan el cambio de flujo del presupuesto.  En lo que va del año se sigue con la sub ejecución presupuestaria  en la realización de obras por inundaciones, el desarrollo de la red de subterráneos, el avance de la infraestructura urbana, la construcción, refacción y equipamiento de escuelas, el mantenimiento y disposición de insumos en los hospitales, así como también el área habitacional.

Según las cifras presentadas a la legislatura, en lo que hace a las obras para el desarrollo de la infraestructura de la red pluvial, el primer trimestre, la ejecución fue del 0% En la ejecución y rehabilitación de obras, unos $4 millones, lo que representa solo un 4,75% de lo presupuestado. En infraestructura escolar se gastó hasta ahora $6,8 millones (3%), en todo 2011 se había utilizado $487 millones cifra que supone el 67% del total de 728 millones. En 2012 se llegó a un 70% de ejecución, lo que equivale a unos $177 millones, y en el mantenimiento y equipamiento de los hospitales, $1,4 millón que representa apenas 1%, resultando crónica la falta de insumos básicos, así como también de médicos y enfermeros.
Luego de las 8 muertos que dejo las ultimas inundaciones, tan solo en Capital Federal, se puso sobre la mesa la falta de inversiones en materia de control de inundaciones. Esto se evidencia que el Programa de Gestión de Riesgo Hídrico,  se invirtieron apenas $ 2,8 millones  y para las obras del arroyo Maldonado $19 millones, sin mencionar que analizando la calidad de las mismas tampoco evitan que si el nivel del río sube afecte el escurrimiento de las lluvias, al no estar previstas esclusas y funcionar todo el sistema mediante vasos comunicantes.

     Comparemos algunos presupuestos anuales con lo destinado para los 12 días de los juegos olímpicos juveniles:



Uno de los sectores más castigados por la gestión macrista es el presupuesto del IVC, que contiene los programas más importantes del sector. En 2011, sólo se ejecutó el 75 %. El presupuesto 2012 vino con una baja del 23% en el IVC. En lo que va del 2013 se gastaron unos 87 millones, es decir, un 9,5%.

Al adentrarse en presupuesto del IVC, los mayores recortes registradas en los programas Mejor Vivir sacándole el 70%, , el cual era destinado a créditos para reformas); Rehabilitación de conjuntos urbanos con un 4% menosCréditos Ley 341/964 se recorto un 52% , el programa consiste en Este programa consiste en el otorgamiento de créditos hipotecarios a familias de escasos recursos en situación crítica habitacional.

Las 2000 viviendas resultado de la construcción de la villa olímpica no revierte ni por lejos lo construido en la ciudad junto al gobierno nacional con solo 1500 viviendas desde el 2008, cuando hay más de 100 mil de déficit y en aumento, mientras existen 300 mil viviendas desocupadas en propiedad de especuladores. Esta falta de resultados en materia de disminuir la crisis de vivienda por parte del Estado se compensa con la eficiencia en la coordinacion entre Nación y Ciudad también para  represión de las tomas como se vio en la crisis del Parque Indoamericano, donde el gobierno nacional y municipal reprimieron a los excluidos por este modelo de urbanizar, llegando hasta amenazar quitarle la asistencia social si no desalojaban la toma.

                                
Movimientos obreros para recuperar la ciudad
  Todo esto responde a  los valores  de mercantilización  del espacio y de la vida en general y se evidencia mas en este tipo de eventos internacionales, donde  los únicos que lograr quedarse con el oro, la plata y el bronce son industriales de la construcción, las cadensa de turismo de elite y los especuladores. Los “beneficios” de la Copa del Mundo o de las Olimpiadas son evidentes en Japón, Inglaterra, China, Grecia o Sudáfrica, donde los grandes estadios que fueron construidos, hoy en día no están siendo utilizados y se está considerando seriamente la posibilidad de demolerlos,también con contratos millonarios. 


El "nido del pajaro" de Beijing 2008, semiabandonado
Es que mas alla de los intentos reformistas , populistas, socialdemócratas o como se los quiera llamar,   el capitalismo no funciona para “derramar” riqueza, sino para concentrar el desarrollo local del que suele hablar  los publicistas oficiales en estos casos. Las instalaciones construidas para usarse  un par de semanas, siguen pagándose durante generaciones, y los ingresos por turismo fueron concentrados según el patrón económico existente, quedando en mano de los propietarios de las grandes cadenas hoteleras, y el los puestos generados son de trabajo temporario y de baja calidad.

 A partir del estallido de la crisis internacional estamos viendo que en varias partes del mundo surgen movilizaciones de masas, entre la cual participa la clase trabajadora organizada. Las políticas urbanas a nivel internacional están promoviendo una ciudad cada vez más polarizada, y es en Brasil donde mas recientemente el pueblo trabajador empezó a levantarse contra la malversación de gastos, al tener uno de los peores sistemas de salud, educación y de transporte. La carestía de vida acumulada durante años, sumado a los U$13 mil millones que costara el mundial 2014, y la corrupción institucional, fue solo el inicio del movimiento. 
 
  ¿Cuantos visitas del "Papas de los humildes" se necesitaran para apaciguar las desigualdades que el capitalismo  reproduce constantemente?

  
   A lo largo del siglo 20 vimos siempre que si las masas trabajadoras no están autoorganizadas desde sus puestos productivos para poder debatir un programa, actuar unitariamente en movilizaciones, huelgas y toma de los medios de producción, y eventualmente la puesta de la producción y distribución en beneficio de la nueva sociedad, la fuerza de esos millones en las calles se disipan como el vapor, al  ser desviados con concesiones temporales que le da el régimen. Solo así será  posible terminar con la lógica basada en la propiedad privada y convertir los grandes medios productivos en propiedad social, y reemplazar el paradigma de la competencia entre capitalistas por la cooperación entre las distintas capas de la clase trabajadora, la única creadora de todos los bienes y servicios de la sociedad y la que puede construir una sociedad y ciudad verdaderamente humana.


Se agradece el aporte y las criticas constructivas de Gabriela Alcalde
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