lunes, 6 de octubre de 2014

Countries ilegales y negocios legales

Reproducimos a continuación la nota escrita para La Izquierda Diario del 30/9/14

Villa La cava, partido de San Isidro

   La polémica sobre los barrios cerrados resurgió a partir del relevamiento que realizó recientemente ARBA (Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires) donde se conoció que el 87% de las construcciones del country “Nuevo Quilmes” no estaban registradas, pagando impuestos como baldíos. Cobró más relevancia porque uno de los inversores del emprendimiento es el presidente de Aerolíneas Argentinas y dirigente de La Cámpora Mariano Recalde, que posee allí acciones por $747.356, además de un crédito a su favor por más de medio millón de pesos.

  Otro de los socios de la lujosa urbanización de 100 hectáreas, aunque como fundador del emprendimiento, es Nicolás Caputo, uno de los principales contratistas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y amigo personal de Mauricio Macri. Las empresas de su familia se han visto también favorecidas en numerosas oportunidades por contrataciones del gobierno nacional y varios gobiernos provinciales. Situado sobre zonas inundables, las obras incluyeron el relleno y elevación del terreno, de tal manera que convirtió los barrios vecinos en lagunas cuando llueve.
 

Fragmentación urbana, política de Estado

 Aun estando registradas y tributando como casas de lujo, el problema de fondo es la fragmentación y exclusión urbana que generan estos emprendimientos. Uno de los casos más extremos lo vemos en el Partido de Tigre, baluarte de Sergio Massa, donde el 60% del territorio (más de 148 km2) está ocupado por urbanizaciones privadas donde habita solo el 10% de la población. El más grande es Nordelta, con 1600 hectáreas. Estos terrenos también fueron rellenados y elevados sin ningún tipo de consideración hacia los barrios obreros de los alrededores, que se ven afectados cada vez que llueve por inundaciones, además de otros problemas igualmente graves.

Complejo Villa nueva, partido de Tigre.

 La estructura legal para este fenómeno urbano se creó durante de la dictadura militar con el decreto 8.912/77 de la Provincia de Buenos Aires, que sigue vigente hasta hoy en día. Éste impone más exigencias a la hora de lotear un terreno. Obliga a los grandes propietarios a asfaltar, proveer gas, cloacas y luz, con lo cual transfiere el costo al consumidor y desliga al Estado de esta tarea, al que entonces le conviene la creación de barrios cerrados o countries. Sin embargo, el mismo Estado que se desligó de suministrar los servicios públicos básicos para las tierras a urbanizar invirtió mas de U$S3.500 millones en la red de autopistas para conectar estas verdaderas ciudades privadas, reduciendo el viaje desde Pilar al centro de la Capital de más de una hora a menos de treinta minutos.

  Al ser las nuevas tierras urbanas destinadas a estos mega emprendimientos y elevarse el precio del resto de los otros terrenos y viviendas, los sectores populares no pueden acceder a la vivienda digna. La única salida es buscar en el “mercado informal”, multiplicándose las tomas de tierra y densificación de villas y asentamientos en el último período. En el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires) se llegó a 2 millones de personas hacinadas en un total de 64 km2, mientras que los “dueños del buen vivir” son sólo 300 mil habitantes en 500 km2, una superficie que es más del doble que la Capital Federal, pero con una población diez veces menor.

 

lunes, 22 de septiembre de 2014

Cristina, la megatorre y la patria contratista

Reproducimos a continuacion la nota escrita para La Izquierda Diario el 17/9/14



Isla Demarchi

Cristina, la megatorre y la patria contratista




El 9 de septiembre la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció la reactivación del proyecto del Polo Audiovisual en la Isla Demarchi, al sur de la Ciudad de Buenos Aires. Éste contará con una torre de 300 metros de altura, la más alta de Latinoamérica, comparable con el Chrysler Building y el Empire State de Nueva York.El proyecto estará a cargo de la cuestionada Riva S.A. y ocupará 216.000 m2, demandando una inversión de $2.500 millones; deja atrás las propuestas presentadas por IRSA de Eduardo Elsztain y CPC Ingeniería e Infraestructura de Cristóbal López.

Riva, además de tener adjudicada parte de las urbanizaciones del Pro.Cre.Ar., construyó el Metrobus de la Avenida 9 de julio, la terminal de ómnibus de Córdoba Capital e innumerables trabajos más en lo que a obra pública se refiere; tiene denuncias por sobreprecio, fallas constructivas y de diseño en varias obras. Aunque en esta ocasión Riva esté en el centro de críticas, sus competidores del rubro no tienen nada que envidiarle.

En el caso de IRSA, presidida por Eduardo Elsztain ex vicepresidente del Banco Hipotecario y dueño de la mayoría de los shopping de Argentina, construirá Art María, un complejo de torres de lujo en la ex Ciudad Deportiva de La Boca, vendida a precio de rezago por Macri. Techint, conducida por Paolo Rocca, fue protagonista en el escandaloso caso Skanska donde se pagaron coimas en las contrataciones para la construcción del Gasoducto del Norte. Rocca se enriqueció de manera sideral durante la dictadura militar, con la cual colaboró para desaparecer 75 obreros de su grupo; particularmente fueron 60 trabajadores los desaparecidos de la planta Siderca en Campana. En esa ciudad los militares usaban los terrenos del ex tiro federal para “alojar” a los detenidos-desaparecidos. Estos terrenos lindan con portones de acceso de la fábrica Trefila, del grupo Techint.

Por su parte los Roggio administran el subte y recibieron por ello $3.200 millones en subsidios desde el 2004. Explotan además los peajes de las principales autopistas del país, ferrocarriles urbanos y fueron parte de la construcción de Yacyretá, un verdadero “monumento a la corrupción”, además de ganar numerosas licitaciones para obra pública en todo el país. Una frase célebre de Benito Roggio que lo pinta de cuerpo entero es: “estuve de acuerdo con la guerra contra la subversión. Ha sido un parto doloroso pero necesario para el país”.

En la actualidad, gran parte del estos empresarios forman parte de Comité de apoyo a Carlos Blaquier, el empresario procesado en 2013 por hacer desaparecer a trabajadores junto a los militares durante el tristemente célebre “apagón de Ledesma”.

Luego de obtener miles de millones de la mano del Estado durante la dictadura como también en la etapa constitucional, éstos son hoy los verdaderos “ganadores del modelo”. CFK afirma que “se la llevaron con pala”, pero su gobierno, como el del Macri, continúa siendo el gran facilitador de negocios para estas constructoras. Cientos de miles de millones de pesos, no para satisfacer las necesidades de la población sino para monumentales edificios y barrios suntuosos y allí donde las obras resultan en algún alivio para los pobladores es a costa de millonarios negociados.. La “Patria Contratista” sigue incólume durante esta “década ganada”.